El Padre Nuestro: la oración original

Jesús enseñó esta oración en arameo, la lengua que se hablaba en la Judea y la Galilea del siglo I. Ese arameo hablado no se conservó por escrito de su época — lo que sí tenemos son los Evangelios en griego, una traducción aramea antigua y la versión latina que rezó Occidente durante más de mil años. Este es un recorrido honesto por esas capas, no la afirmación de que existe un único texto "original" recuperado.

¿De dónde viene esta oración?

El Padre Nuestro aparece dos veces en el Nuevo Testamento, y no de forma idéntica. La versión más conocida y más larga está en el Evangelio de Mateo (6:9-13), dentro del Sermón del Monte. Una versión más breve está en el Evangelio de Lucas (11:2-4), presentada como la respuesta directa de Jesús cuando un discípulo le pide: "Señor, enséñanos a orar".

Jesús predicaba en arameo, pero ningún texto escrito en ese arameo de su generación llegó hasta nosotros. Los manuscritos más antiguos que existen realmente están en griego koiné, la lengua común del Mediterráneo oriental en la que se redactaron los Evangelios, unas pocas décadas después de su muerte. Por eso el griego —no el arameo— es el punto de partida documentado más cercano al que tenemos acceso directo.

El texto griego más antiguo que se conserva

Este es el texto de Mateo 6:9-13 según la tradición del Textus Receptus, la base griega de la que partieron las primeras traducciones impresas del Nuevo Testamento:

Griego koiné · Mateo 6:9-13

Πάτερ ἡμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς, ἁγιασθήτω τὸ ὄνομά σου·
ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου· γενηθήτω τὸ θέλημά σου, ὡς ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς·
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον·
καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφειλήματα ἡμῶν, ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν·
καὶ μὴ εἰσενέγκῃς ἡμᾶς εἰς πειρασμόν, ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ.

Una palabra merece atención aparte: epiousion ("cotidiano" o "de cada día") es rarísima en todo el griego antiguo conocido — aparece aquí y prácticamente en ningún otro texto anterior. Su significado exacto ("de este día", "necesario para subsistir", "del mañana") se sigue discutiendo entre especialistas.

La lengua que hablaba Jesús: el arameo

Como el arameo original hablado por Jesús no quedó registrado por escrito en su momento, lo que hoy circula como "el Padre Nuestro en arameo" suele ser una de dos cosas muy distintas, y conviene no confundirlas:

La primera es el Peshitta, la traducción del Nuevo Testamento griego al siríaco clásico —un dialecto arameo oriental— realizada hacia el siglo II d.C. Es un texto antiguo real, en una lengua y una escritura emparentadas con las que Jesús probablemente usaba, aunque técnicamente es una traducción del griego y no un manuscrito autógrafo de su época:

Arameo (siríaco clásico) · Peshitta, Mateo 6:9-13

ܐܒܘܢ ܕܒܫܡܝܐ ܢܬܩܕܫ ܫܡܟ
ܬܐܬܐ ܡܠܟܘܬܟ ܢܗܘܐ ܨܒܝܢܟ ܐܝܟܢܐ ܕܒܫܡܝܐ ܐܦ ܒܐܪܥܐ
ܗܒ ܠܢ ܠܚܡܐ ܕܣܘܢܩܢܢ ܝܘܡܢܐ
ܘܫܒܘܩ ܠܢ ܚܘܒܝܢ ܐܝܟܢܐ ܕܐܦ ܚܢܢ ܫܒܩܢ ܠܚܝܒܝܢ
ܘܠܐ ܬܥܠܢ ܠܢܣܝܘܢܐ ܐܠܐ ܦܨܢ ܡܢ ܒܝܫܐ

Abun d-vashmayo, netqadash shmokh.
Tithe malkuthokh, nehwe sebyonokh aykano d-vashmayo of b-arco.
Hab lan lakhmo d-sunqonan yaomono.
Washbuq lan hauboyn aykano d-of hnan shbaqan l-khayobayn.
Wlo ta'lan l-nesyuno, elo passan men bisho.

La segunda son las versiones poéticas modernas que empezaron a circular a partir de 1990, como la que comienza "Abwoon d'bwashmaya…". No son traducciones: son reinterpretaciones místicas contemporáneas, escritas por autores del siglo XX, que expanden libremente cada palabra aramea en varias frases meditativas en inglés. Son un ejercicio creativo válido, pero no son "el arameo original" ni un documento antiguo — vale la pena saber la diferencia si te las encontrás presentadas como tales.

El latín de la Vulgata

La traducción latina de Jerónimo (siglo IV d.C.), conocida como la Vulgata, fue el texto litúrgico estándar de la cristiandad occidental durante más de mil años. De ahí viene el nombre tradicional "Pater Noster":

Latín · Vulgata, Mateo 6:9-13

Pater noster, qui es in cælis, sanctificetur nomen tuum.
Adveniat regnum tuum; fiat voluntas tua, sicut in cælo et in terra.
Panem nostrum supersubstantialem da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.
Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

Un detalle curioso: para esa misma palabra griega difícil de traducir (epiousion), Jerónimo usó "supersubstantialem" en Mateo, pero "cotidianum" (cotidiano) en su traducción de la versión de Lucas — una inconsistencia deliberada que muestra cuánto dudaba sobre el significado exacto del término.

Mateo y Lucas: dos versiones dentro de la Biblia

La versión de Lucas es notablemente más breve que la de Mateo: en los manuscritos griegos más antiguos que se conservan, ni siquiera dice "Padre nuestro que estás en los cielos" (solo "Padre"), y no incluye la frase "hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo". Con el tiempo, en la transmisión manuscrita posterior, la versión de Lucas tendió a igualarse a la de Mateo, que terminó siendo la que se memoriza y se reza casi universalmente.

La frase final que muchas personas rezan hoy — "porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos, amén" — tampoco está en los manuscritos griegos más antiguos y confiables de Mateo (como el Codex Vaticanus o el Codex Sinaiticus). Aparece, en una forma algo más breve, en la Didajé, un texto cristiano muy temprano (de fines del siglo I o comienzos del siglo II), como fórmula de cierre litúrgico. Todo indica que se usaba al orar en comunidad y que, con el tiempo, algunos copistas la fueron incorporando al texto del Evangelio. Hoy es parte central de la oración tal como la reza la mayoría de las tradiciones cristianas, aunque no formara parte del texto original de Mateo.

La oración tal como se reza hoy

Para leerla de corrido en español, esta es la versión de la Reina-Valera de 1909 — una traducción clásica y de dominio público, no la traducción oficial de ninguna iglesia en particular, pero sí una de las más influyentes en el mundo de habla hispana:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Una traducción directa del arameo, en español

Esa versión de arriba viene del griego. Si en cambio traducimos directo del Peshitta —el arameo antiguo que vimos más arriba, la lengua más cercana a la que hablaba Jesús—, el resultado es distinto en matices, aunque muy parecido en forma:

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga tu reino,
hágase tu voluntad,
así en el cielo como en la tierra.
Danos hoy el pan que necesitamos.
Y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en la prueba,
sino líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria,
por los siglos de los siglos. Amén.

Tres diferencias valen la pena notarse. El arameo sunqonan ("el pan que necesitamos") habla de necesidad, no de una rutina diaria como sugiere "cotidiano". El verbo de ta'lan ("no nos dejes caer en la prueba") es más pasivo que el "no nos metas" del griego — suaviza la idea incómoda de que Dios sería quien tienta. Y la palabra hauboyn ("deudas") es literal: el arameo de Jesús ya usaba la imagen de una deuda para hablar del perdón, algo que el español de la Reina-Valera conservó bien.

El Padre Nuestro hoy

Más allá de a qué tradición religiosa pertenezcas o si perteneces a alguna, esta oración tiene casi dos mil años de historia y sigue rezándose, en cientos de idiomas, todos los días. Conocer sus capas —el griego que la registró primero, el arameo que hablaba quien la enseñó, el latín que la llevó por siglos, las diferencias entre los dos Evangelios que la cuentan— no le quita nada a quien la reza con fe. Al contrario: entender de dónde viene un texto tan repetido es, también, una forma de tomarlo en serio.

Fuentes y lecturas adicionales